Si trabajás en diseño de paisaje, gestión de parques o mantenimiento de áreas verdes, sabés que los restos de poda y los derribos controlados suelen terminar como desecho. Nosotros los convertimos en bancos escultóricos, maceteros de gran formato, señalética tallada y piezas decorativas que resisten la intemperie. Trabajamos con la madera que tu proyecto ya tiene disponible, la secamos, la estabilizamos y le damos un acabado con aceites vegetales que protege sin tapar la veta. Así cada pieza conserva la historia del árbol original y se integra de forma natural al entorno.
Si estás pensando en un encargo o simplemente querés ver más del oficio, estas tres rutas te acercan al taller: proyectos terminados, el proceso de tallado y el origen de la madera que usamos.
Mesa de centro tallada en tronco de fresno, con superficie al aceite y patas de hierro negro. Una pieza pensada para living amplios, donde la veta del árbol marca el ritmo de la forma.
Ver el proyecto completoBanco escultórico de dos cuerpos, tallado a mano en madera de plátano recuperada de una poda urbana. El respaldo conserva la corteza original y el asiento se lijó hasta dejar la fibra suave al tacto.
Conocer el procesoLámpara de pie con base de roble y pantalla de lino crudo. La madera se trabajó con gubia para generar un relieve orgánico que proyecta sombras cálidas en la pared.
Explorar más piezasNo se trata solo de recibir un objeto bonito. Cada encargo en el taller resuelve algo concreto: una esquina vacía, una mesa que no encuentra su forma, un regalo que no se parece a ningún otro. Estas son las ventajas que notarás desde el primer boceto.
Tomamos las medidas reales de tu ambiente, hablamos del uso que le darás y ajustamos proporciones, altura y grosor para que la pieza no compita con el resto de tu casa. No adaptas tu vida al mueble; el mueble se adapta a tu rutina.
Cada tabla conserva su veta, sus nudos y las marcas del árbol original. Al elegir madera recuperada de podas urbanas, la pieza lleva consigo una procedencia que se puede explicar: de qué árbol vino, en qué barrio creció y por qué se salvó del descarte.
Usamos aceites vegetales que penetran la madera y la protegen del uso diario sin formar una capa plástica. La superficie sigue siendo táctil, cálida al contacto y fácil de reparar si con el tiempo aparece una marca. No hay barniz que se descascare.
Antes de cortar, recibes un dibujo con las medidas y una muestra del color final. Durante el tallado te enviamos fotos del avance. Si algo no te convence, lo corregimos en el taller antes de que sea demasiado tarde para cambiar el rumbo.
Si la pieza se raya, se mancha o una unión se afloja, la traés al taller y la dejamos como nueva. Trabajamos con ensambles tradicionales que se pueden desarmar y volver a ajustar, así que tu mueble no termina en la vereda cuando algo se desgasta.
Detrás de cada pieza hay horas de gubia, lija y observación. Eso se nota en los detalles: las uniones invisibles, los bordes suavizados, la simetría que no es perfecta pero sí intencional. Es un objeto que no se consigue en serie y que conserva la firma de quien lo talló.